Él

Solo es una mirada, una acción, un beso, una caricia, un aliento para saber que ya no sos dueña de vos misma. Ya no sos vos. Ya no sos esa. Ya sos otra. Ya sos de él. Intentas averiguar su vida, las cosas que a él le gustan, sus hobbies, su trabajo, sus miedos y sus sueños. Empiezas a imaginarte compartir todo con él, una vida con él. Sus miedos se vuelven tus miedos, sus sueños se convierten en tus sueños y adaptas sus gustos a los tuyos. Solo toma un segundo dejar de ser vos y ser él. Preocuparte, ya no de vos sino de él. Ves las cosas con tanta claridad y a la vez tan borrosas. No te das cuenta cuando paso tanto tiempo. Ya no pensás de la misma manera que lo hiciste hace tres meses atrás. Sientes que te has convertido en una persona totalmente renovada. Por un segundo te sientes feliz. Te llegas a enojar por la cosa más chiquita que venga de él. Todo porque ha llegado a importarte demasiado. Has llegado a un nivel del juego que no habías llegado antes. Pero este juego se ha vuelto un laberinto. Te das cuenta que ya no sigues siendo la misma, que todo ha cambiado en cuestión de segundos, que nada va a volver a hacer igual y eso te aterra. Pasas contando los días, las horas y hasta los minutos para cuando lo vas a volver a ver. Piensas en cómo seguir la conversación para que no se sienta aburrido. Lo empiezas a mirar con tanto miedo que ya no sabes que hacer. Que es lo que te puede llegar a dar miedo de el preguntas? El hecho de que te controla, sin el saberlo. El que él puede llegar a romperte el corazón como nadie lo ha hecho. Hacerte sentir que no vales nada. Que nadie va a estar con vos por como vos sos. Que todo esto fue solo una ilusión. PERO a pesar del miedo, del corazón roto y la desilusión, perderlo sería tu mayor dolor. Entonces, no dejaras que eso pase. Aguantaras el desprecio, la humillación y el ignoro. Seguirás a su lado, como siempre fiel. Arriesgarías todo por estar con él, y no te importaría compartirlo. Te bastaría con un pedacito de él. Solo el sentir que parte de él es tuyo te satisficiera. Pensar que al menos, unos minutos, un segundo él pensó en vos. A pesar lo que la gente te diga de él. A pesar de los obstáculos. A pesar de todo. Seguirías a su lado. Es cuando volvemos al principio, solo una mirada, una acción, un beso, una caricia, un aliento para saber que ya no sos dueña de vos misma que sos de él, aunque él no sea completamente tuyo. Eso es el amor, una de las equivocaciones más lindas de la vida.